miércoles, 30 de julio de 2008

En el nombre del blog

Me había convertido en victima del aburrimiento y la desidia. Todos los días el mismo destino. Llegar, saludar, abrir la puerta, prender la luz, encender la pc y arrancar el día. Todos los días, el mismo día. Como consecuencia de ello y casi inevitablemente, caí en la desatención, en el desinterés y de ahí, a subestimar el día a día, hubo una pestaña. Por esa pestaña, terminé a merced de las fauces del jefe, tipo particular si los hay. Tras varias horas de regaño, llamados de atención y llamados a la reflexión, salí agobiado de su despacho. Pensando. Pensando en que otro episodio como ese, sería incapaz de tolerar. Hubiese preferido solo un instante de furia inusitada, reproches a granel y no más. Pero no un llamado a la reflexión. Era conciente de que no había necesidad de reflexionar nada. Lo sabía desde el comienzo. Solo estaba sobrando el partido y por un descuido absurdo, infantil, cometí un error. Grave, pero no tanto como para hacerme reflexionar y reencontrarme conmigo mismo en el ámbito laboral.

Después de eso, me dispuse y predispuse a no volver a pasar por lo mismo. Decidí no alimentar el palabrerío de nadie. No permitirle a ninguno de los que conviven conmigo a diario en el trabajo hablar por lo bajo de cómo trabajo, que trabajo, que hago y que dejo de hacer. Por eso me convertí en una subespecie del empleado del mes, que seguramente, en los arcos dorados me hubiese significado un puñado de pines de colores y formas varias. Que seguramente en una empresa respetable me hubiese significado un reconocimiento monetario. Pero no, no solo no recibí galardones (mas que un “te felicito por la predisposición que le estás poniendo desde la charla que tuvimos”), sino que inconcientemente e inesperadamente me convertí en un Clavo que Sobresale. Puse una fábrica de humo y tuve demasiado éxito, lo vendí todo, a todos. Y así, me fui alejando de las reprimendas, en la misma proporción en que me acercaba al martillazo. Por qué me acercaba al martillazo? Porque si bien ya no soy receptáculo de reiterados sermones laborales, me convertí en el preferido para trabajar. El preferido para analizar cosas que antes no hubiese analizado, el preferido para resolver contingencias situacionales, el preferido para hacer mucho mas de lo que venía haciendo. El preferido, en este caso, es sinónimo del esclavo vietnamita que cose botones de camisas Armani en un galpón clandestino.

De pronto, sobresalí más de la cuenta y me transformé en un gurú laboral. De pronto soy importante, de pronto se me reconocen las aptitudes pero de pronto me abarrotan las capacidades físicas e intelectuales. Ni antes era un cuatro de copas, ni ahora estoy para CEO, pero sin querer sobresalí. Y estoy pagando caro. Me martillan con trabajo, con mucho trabajo, mientras los que no sobresalen la pasan de soberana puta madre. Cumpliendo con lo justo y nada más. Está bueno saber que uno da para mas, pero no para que le den masa.

Así que de tanto pregonar esto de no sobresalir, terminé siendo consecuencia de mi propia causa. Reconozco que no me incomodaría tanto, si tanto trabajo fuese correspondido por una retribución acreditada en mi cuenta bancaria y documentada en mi recibo de haberes. Porque como dije antes, está bueno saber que uno da par más, pero no desvarío y voy a lo concreto, a lo que es: yo trabajo por amor al dinero, no por amor al trabajo. No estoy en una ONG, en una fundación o en un hogar caritativo. No me almuerzo la palmada en el hombro, ni me visto con “te felicitos”. Si me van a martillar, cada martillazo tiene su precio, sino, en breve me voy a volver invisible y disfrutaré de los martillazos ajenos.

Así que para todos aquellos que están invisibles, sigan así, o al menos aparéntenlo, para boludos que se destacan, ya estoy yo.

Recuerden que “Clavo que sobresale es victima de un martillazo”.

domingo, 27 de julio de 2008

Hole(s) in my soul

A los 15 años tuve mi primer novio (A). Era tres años más grande que yo y para mí eso era un abismo. Estuvimos cinco meses de novios hasta que un día no llegaba a mi casa. Yo estaba con una amiga que me empezó a taladrar la cabeza con la ex de él, hasta que me convenció y pasamos por la casa de la mina. Y ahí estaba, con otros amigos de él y amigas de ella, pero estaba ahí. En ese momento pensé que moría. Cortamos. Al poco tiempo, cuando ya todo estaba más calmo y yo volvía a mi nivel de idiotez habitual, volvimos a hablar. Y nos pusimos de novio nuevamente. Cinco meses después desapareció. Nos veíamos todos los días y un día no fue, otro tampoco, otro tampoco. Ni llamados ni nada. Se había esfumado. Lo encontré el fin de semana, muy feliz con sus amigos. Me dijo que no quería estar de novio, que quería disfrutar (que significa garchar con medio planeta) y no me acuerdo más. Me acuerdo clarito del “disfrutar”.


Creo que lloré tres días seguidos, me repuse y al otro fin de semana me emborraché por primera vez (siempre había sido la que cuidaba a las borrachas). Por despecho, seguramente, a los diez días ya estaba saliendo con otro (B), dos años más grande. En esos momentos uno está con la guardia baja y odiando al ex, por lo que no tardé demasiado en sobredimensionar las cualidades de “el nuevo” y darme cuenta que era un verdadero bombón. Salimos infinitas veces en muy poco tiempo. El gran problema que teníamos (tenía yo) era que él se venía a estudiar y yo me quedaba allá (“en su momento veremos”). Cuando llegó su cumple fuimos con mis amigas a la fiesta y nos alcoholizamos a un nivel, digamos, aceptable. En eso, lo vemos que estaba bailando con una amiga de él (la vaca, por la vaca y el pollito) y mis amigas me empezaron a cargar diciéndome que “me lo iba a sacar”. Cuando nos dimos cuenta que el nivel de alcohol en sangre era demasiado nos fuimos afuera a tomar un poco de aire. Me senté en un banquito mirando para adentro, mirándolo a él. Por ahí veo que empieza a chapar con la mina, a chapar con todo. Entre el alcohol y el ataque de nervios, me puse a llorar. Supongo que debo haber estado completamente desconsolada porque días después gente que no conocía me preguntaba como estaba. Hablamos a los dos días, sin escándalos ni lágrimas.

Un par de meses después tuve un breve noviazgo de un mes y medio con el que sería, posteriormente, mi tercer amor (C), cinco años mayor que yo. Lo dejé porque creía que era una persona excelente, aunque un poco absorbente, y yo estaba en otra, todavía lagrimeaba por B. No quería mandarme otra cagada para terminar hecha pedazos así que opté por quedarme sola. B volvió. Yo volví. Salimos un par de meses. Él estaba acá en Capital y yo allá. Un día me manda un mail que decía algo así como que se había reencontrado con una “amiga” que tenía cuando vivía en otro lugar, que se había puesto de novio y que ese finde iba para allá con ella (la abejorra). El mensaje subliminal era “no te me acerques si me ves con una mina porque es mi novia y ni te voy a saludar”. Esta vez ni lloré, estaba en otra. Después que había cortado con C, él se había arreglado con una mina y a mi me había molestado bastante, ya que supuestamente estaba re enganchado conmigo. Traté de hablar con él y como no me daba bola yo salía con B, que de ser titular había pasado al banco de suplentes. En fin. Me quedé sin ninguno de los dos. Esperé. C cortó con la mina. Empezamos a salir. Salimos siete meses, hasta que un día me enteré que se había garchado a una amiga, ex amiga hoy. Y creo que es el único pibe que me lastimó y con el cuál no volví.

Hacía años luz que tenía fichado a un pibe increíble que para mi era inalcanzable (D), el chico del subte del cual ya hablé. Me dio bola. Salimos una vez. Él hacía seis años que estaba de novio con “la travesti” (era linda pero tenía mandíbula de hombre). Cortó con la mina. Empezamos a salir. Volvió con la mina. Dejamos de salir. Nos vimos como a los cinco meses. No hablamos más. Lo volví a ver en septiembre de 2004 en una noche de alcohol zarpada, que acepté volver a verlo y la pasé bomba. Tiempo después me puse de novio (E). Estuve tres años. Es un amor de persona. Simplemente no es para mí, ni yo soy para él. Somos completamente distintos y esas diferencias empezaron a crecer junto con nuestra relación. Por eso decidí cortar por lo sano y alejarme. Él no se merece ser infeliz conmigo porque es una persona excelente. Yo tampoco me lo merezco.

Y acá estoy, más sola que el Llanero y con varias rayas en la pared (como diría Neutro), pero bien. Ya no vuelvo por amor; si vuelvo es porque tengo ganas de pasarla bien algún día y nada más. Ya no me importa estar acompañada por alguien que no vale la pena, prefiero estar sola escribiendo acá. Ya no olvido tanto, perdono pero no olvido.

But one thing I've learned, for every love letter written there's another one burned...

Y la gran pregunta es:
how it's gonna be this time?

viernes, 25 de julio de 2008

Vaciando la mochila

Estaba a punto de irme a casa, ya con mis labores cumplidas, pero como un impulso incontrolable, abrí un Word y acá estoy…


Y una noche se bajó el telón. Después de diez días durísimos, mi papá se murió. Así, sin demasiadas vueltas, un teléfono que suena y lo que no querés escuchar, lo escuchás. El alma se te va del cuerpo y sabés que cuando te vuelva, no va a ser la misma. La minima chispa de ilusión se apaga, no sin antes quemarte el corazón. Aunque bien, podría haber pasado diez días antes y hubiese sido bastante peor. Podría todo, haber concluido con un saludo intrascendente sin saber, obvio, que sería el último. Que al otro día ya no iba a estar. Pero por esas cosas de la vida (o de la muerte) tuve
de regalo la posibilidad de decirle como nunca antes, que lo quería mucho. Diez veces en 22 años. Una tremenda cagada. Yo, un soberano pelotudo.
Masticando el circo patético de un velorio repleto de sinsentidos y el golpe de gracia de un entierro gris, empecé a caer en la cuenta de que eso que estaba pasando era la patada en el culo más grande que iba a recibir en mucho tiempo. Y así fue.
Hoy, casi dos años después, siento que todavía me duele el culo de esa patada que recibí. Me duele y no se que hacer para que me deje de doler. La única manera que encontré, es tapando el sol con mi dedo meñique (aclaro que es el meñique porque es el mas chiquito de los dedos y tapa menos), pero no es la solución. Se que no voy a durar mucho tiempo mas así. Me disfrazo a diario de cabeza de león, pero sin dudas que no llego ni a cola de ratón. Salgo pensando en comerme al mundo, pero me quedo en eso, en intenciones, no más. Soy una mentira caminando. Le miento a todos…me miento a mi mismo. Me río, no lloro, no me muestro débil, no me muestro vulnerable, no soy yo. Pero otra cosa no me sale hacer. En un primer momento, busqué el consuelo obvio, en que desde el cielo alguien está velando por mi, pero no creo que así sea (por qué será que el ser humano se cree lo suficientemente importante como para trascender y creer que existe algo mas después de morir? Por qué no se limita a vivir y considerar a la muerte como el final de la vida y no el principio de la eternidad?). Después pensé en hacer terapia, pero no me convence del todo, no lo considero una ayuda potable. No para mí. Pensé también en mandar todo a la mierda, barajar y dar de nuevo, buscar un poco de oxigeno. Pero no puedo, no estoy solo en esta vida. Así que acá estoy, dando vueltas como un trompo. Dos días bien, tres mal, uno masomenos y así voy pasando los días. Es una verdadera cagada. No estoy ni en un pozo depresivo, ni me quiero abstraer de todo, ni reniego de la vida, ni mucho menos. Todo lo contrario. Quiero dejar de
pasar los días y empezar a vivir como hasta hace dos años. Quiero disfrutar de las cosas. Quiero empacharme el alma a diario. Me cansé de tener una silla de tres patas.
Hoy me siento así y tengo este espacio para hacer catarsis. No puedo compartir esta sensación con amigos, porque a nadie (por suerte!) se le murió su papá/mamá. Tampoco en casa, sería juntar al hambre con las ganas de comer y empeoraría las cosas. No sé si escribiendo este par de renglones voy a solucionar algo, pero por lo menos hoy, me voy a sentir más liviano. Un poco más liviano. Nada más. Dejo la oficina y me voy a casa un poquito mejor. No se…

lunes, 21 de julio de 2008

La historia de esta historia (behind the scene) II

Hoy me enojé a tal punto que estuve a un click de borrar el blog. Menos mal que a veces (keyword: a veces) me vuelve el criterio repentinamente y no hago tales idioteces.

Por un instante creo que si hubiese tenido a Neutro al lado, le hubiese partido algo en la cabeza y le hubiese gritado cosas horribles, de las cuales seguramente me arrepentiría después . O sea, NADIE LE DA DERECHO A CONTAR COSAS EN LAS QUE ESTOY INVOLUCRADA! Menos si consideramos que yo leo el blog y me voy a enterar!!! Y ya sé que por ahí no era para tanto, pero yo me altero facilmente.
Ni siquiera quise leer lo que posteo, solo leí el primer párrafo y le mandé un mail diciéndole que era cualquiera. Lo que más bronca me dio es que sabía que me iba a calentar (Seguramente ella, se sulfure un poquito al visitar nuestro blog, pero que mas da! ), que odio que la gente hable de mis cosas, me enferma la cabeza. Y así como sabía eso, sabía también que después se me iba a pasar. Lo odio por eso. Lo odio por todo lo que dijo aunque ya lo habíamos hablado, y más lo odio porque no quería leer todo eso que al final terminé leyendo porque es un caprichoso que sacó el post y lo tuve que volver a postear yo.
También lo quiero. Lo quiero por todos y cada uno de los incontables mails que nos enviamos, por todas y cada una de sus palabras, por sus retos, por atormentarme como bien dijo, por consolarme cuando estoy sobrepasada, por alegrarme los días, por aconsejarme cuando me estoy por mandar alguna cagada, por el último párrafo y por todo lo demás.
P.D: La próxima vez que postees algo mío te voy a salir a buscar con la Uzi cargada y nada ni nadie podrá salvarte.

domingo, 20 de julio de 2008

La historia de esta historia (behind the scene)

En primer lugar, le voy a pedir disculpas a mi amiga Desquiciada, por destronar su post de ayer a las 21.45. Pasaron tan solo 12 horas, pero si lo dejo para mañana, ya no lo voy a postear. No voy a escribir una desopilante reflexión. Tampoco a catalogar a la gente. Mucho menos plantear inquietudes existenciales. Solo voy a contar una historia, minima de a ratos, un poco mas interesante de a otros ratos también. Una historia, que creo oportuno contarla, debido a esto que alguien dio en llamar el Día del Amigo. Día en el que todos aprovechan para verse con sus amigos. Ir a comer. Salir por ahí. Emborracharse y esas cosas. Yo, ayer. no hice ninguna de esas cosas (Es que tengo amigos que menstrúan y para evitar un bochornoso encuentro, cancelé unilateralmente el evento. Preferí el no festejo a festejar con amigos y la novia de uno de ellos que venía a modo de lastre porque no salía con sus amigas. Simplemente no se me antojó que viniese) y para matar el tiempo me puse a escribir. Me dieron ganas, nada más. Seguramente ella, se sulfure un poquito al visitar nuestro blog, pero que mas da! Acá les va, la estreno con ustedes. Espero que se entretengan!

De casualidad. Mas que de casualidad. La conocí por esas cosas que tiene, lo que muchos llaman, destino. Ajeno a toda posibilidad de elección. Confieso que en un principio no me pareció nada deslumbrante, nada que no haya conocido antes. Pero casi sin darme cuenta y sin buscarlo, encontré una afinidad que con el transcurso del tiempo, fue creciendo en demasía. Una afinidad de esas que dan gusto. De igual modo (sin darme cuenta y sin buscarlo), empecé a escribirle mails por fuera del grupo de la facultad que compartíamos. Los cuales fueron correspondidos, aparentemente de buena gana. Así, fueron transcurriendo los días, hasta que para variar, sin darme cuenta y sin buscarlo, estaba envuelto en un histeriqueo adolescente y de bajo vuelo, que no tenía ningún tipo de asidero, pero que sin embargo me entretenía mucho y me hacía más llevadera la estadía en mi trabajo. Como podría resultar obvio, tanto histeriqueo, terminó despertando lo que no tenía que despertar. No tenía, no podía, no debía. Como el resto de las cosas que antecedieron, sin darme cuenta y sin buscarlo, terminé buscando eso que no tenía, no podía, no debía.
Una determinada tarde-noche, me encontré en el pórtico de su departamento, (histeriqueo mediante) rodeando con mis brazos su agradable figura, la que tanto interés me había despertado, dejando sus hermosos y tentadores labios a escasos centímetros de los míos, pudiendo sentir lo agradable que se sentía su respirar. Dejando escapar lo que ya no podía contener. Segundos después, había olvidado todo lo que me esperaba puertas afuera del departamento para disfrutar de los más prometedores 10 minutos que tuve con alguien en los últimos tiempos. No voy a ahondar en lo que sucedió en esos minutos (caería en los lugares comunes de tantos otros relatos y no viene al caso), pero si puedo asegurar que realmente fueron prometedores. A mi, me encantaron. Pero el atisbo criterio, la sensatez y la cordura pudieron más que el sinsentido y el desenfreno descerebrado y las cosas quedaron ahí. Quedaron en esos 10 minutos y nada mas. Con las ganas vestidas. Sin duda alguna, me hubiese encantado recorrer cada centímetro de su inquietante cuerpo desnudo con mis manos y mis labios. Me hubiese encantado entrar en su cama y quedarme a vivir en ella. Hubiese asesinado por hacerlo como el mejor de los amantes y dormir con ella como el mas enamorado de los novios. Hubiese vendido los migajas de mi alma al peor postor por detener lo que sucedía afuera todo el tiempo que se me antojara. Dicen que cuando primera y última vez son simultáneas, siempre queda el sabor a última. Y es verdad.
Le hubiese permitido ser más que una cita, ser más que una minita, ser más que un garche. Me hubiese enamorado? Seguramente. Pero las cosas son así. Son como son. Algunas personas se cruzan en el momento indicado y otras no. Y esta, fue de las que no. Nos cruzamos tarde.
Por algún motivo en particular, no solo que no nos dejamos de hablar, sino que nos “convertimos en amigos”. O al menos algo que se le asemeja mucho. O al menos, así ella me dice y así le digo a ella. Aunque resulte inverosímil, mantengo los ojos de hombre guardados en un cajón y solo la veo (o trato la mayoría del tiempo) con ojos de amigos. Que por cierto, no tengo muchos. Soy de los que prefieren pocos, pero buenos, a los que se rodean de gente y se sienten Roberto Carlos. Ella está dentro del reducido grupo. Le cuento mis cosas, mis alegrías, mis pesares, mis mambos raros, mis delirantes reflexiones. La atormento con lo que no pudo ser o con lo que hubiera sido si. No suelo hablar demasiado de mis cosas, pero con ella me permito hacerlo. No se por que. Pero lo hago y no me inquieta lo que pueda pensar o incluso, lo que pueda decir. Me entretiene. Me divierte. Me pone de gusto escucharla, que me cuente sus cosas, que me diga, que me tenga en cuenta. Es mi válvula de escape cuando estoy colapsado. Es lo más. A veces patino un poco y termino cuidando un nido que no es el mío, cosa que no me corresponde ni tampoco tengo lugar para hacerlo. No lo hago adrede, me sale así. Debe ser porque la quiero bien y detesto que se mande cagadas. Odio que haga cosas estupidas que no le dan rédito alguno. No tuve la necesidad ni se presentó la oportunidad, pero estoy seguro que puedo contar con ella cuando sea y para lo que sea. Ídem yo, para con ella, claro está.Creo que si en algún momento lamenté el no haber pasado a segunda base en aquella oportunidad, hoy ya no lo hago. Creo que está mas copado así...compartimos un blog...

PD: No dejen de visitar el post de ayer.

Feliz día

Quería hacer mención al día del amigo. Dado que mi mente no se encuentra en óptimas condiciones para escribir algo como la gente debido a la gran resaca que tengo, he decidido postear dos publicidades que me encantaron.


FELIZ DÍA PARA TODOS!


jueves, 17 de julio de 2008

Si es un hit, está aquí

-Neutro felicitaciones, el premio Chamigo es para vos.

-Bueno Tití, te agradezco el premio. Es importante que a uno lo reconozcan por el esfuerzo y el trabajo que uno hace. Pero quiero compartir el premio con el grupo, que estamos muy unidos, porque todos hicimos un buen partido, nos jugamos la vida en cada pelota y sacamos un buen resultado. Lo importante acá es que nos llevamos los 3 puntos para seguir prendidos arriba. Por suerte se me está dando seguido y la vengo metiendo.
-Felicitaciones nuevamente Neutro. Gracias.
-No. Gracias a vos. Chau.
Les agradezco humildemente el reconocimiento (que confieso que no tengo ni la mas remota idea de que se trata todo esto, pero no puedo dejar de agradecer cuanto menos). Estoy acá para seguirle la corriente a mi amiga y de paso entretenerme un rato, hacer catarsis, contar alguna historia minima o simplemente compartir mis delirantes pensamientos. Me alegro que alguno se entretenga con esto.
Siguiendo con esto de la moda y los fanáticos de la moda, no puedo evitar hacer referencia a unos personajes en particular, que me exasperan sobremanera. Bien podría llamarlos hiteros. Son de esos que apuntan sus rusticas orejas hacia el Top Ten, el Top Twenty, Los Mejores 50 o cualquier ranking que pulule por los medios de difusión masiva. Aman MTV, Much Music, CM y así, todo lo que involucre a lo último de lo último. Son, EL ranking con patas. Quien no conoce a uno de estos payasos musicales? Yo, a varios. Y me dan vergüenza ajena. Si bien es cierto que de lo único que no se puede cambiar es de equipo de futbol, tampoco es valido aceptar a cualquier ganso esquizoide y volátil que escuche de todo y sea fanático de todo.

Me genera un hastío inconmensurable aquel que con
la guitarra de Lolo se hizo fanático de Miranda y te dice a vos, justo a vos, que sos una especie de Romántico Popero Fundamentalista de Madonna, que veías a Miranda en el Salón Pueyrredón con tan solo otras 30 adolescentes con mochilas repleta de lentejuelas y felpa, cosas como “Ojo, que Miranda va, eh, Miranda va”. Desde cuando va, pelotudo? Pensás vos. Desde que la gorda de mierda de Daisy Mei Queen los pasa por Radio Disney? Callate zapato, haceme el favor!

Detesto al salame que con sus zapatillas con aroma a Unicenter, su jean Levi´s y su chomba de rugbier acaudalado, te mira y como sabe de tu fanatismo a ultranza por el rock chabón, lanzan al éter, sin sentido, frases como “Como garpa LA 25. Que buen tema Chico Común loco”. Sin tener idea de que lo ultimo que querés escuchar es que tu banda favorita, que viene del under, que era de culto, a la cual vos veías en antros del suburbano, plagado de faso y cerveza, esa que te identifica por sus letras de pibe de barrio, ahora se está instalando en los estratos sociales mas
caretas. Solamente porque vos, conocés toda la movida, sabés que cambiaron de compañía y los están metiendo a como de lugar para vender mas y mas discos. Y el muchacho este, está convencido de que “LA 25 garpa”.

Aborrezco al que muy impunemente se luce con una remera de Los Cafres, bermudas y hawaianas y se hace el new fumón solo porque se compró el último disco y garantiza que ese ultimo es el mejor de todos. Obviamente para emitir tal juicio de valor, debería haber escuchado los anteriores, pero no. A vos, seguramente te indigna, porque venís viendo el progreso de la banda, desde el comienzo. Venís viendo como el reggae se fue ganando un lugar. Sabés y tenés pleno conocimiento de que el reggae no solo es fumarse un pino sino que es un estilo musical, que generalmente se acompaña con una cultura y una idiosincrasia sin igual. No entendés como un forro como este, se la da de rastafario y como ahora comparten la misma ubicación en el Estadio Pepsi Music!

Ni hablar del paradigma del hitero: el
fan de Babasónicos. Se sabe todos los temas de los últimos 2 discos. Pero solamente canta: “…oooh siiii estoy mirando a tu novia y queeee…” Se lookea como un Sónico mas. Ama el fluo y las zapatillas Pony con belcro Se peina raro. Se comporta como un metrosexual (que generalmente lo termina siendo). Revienta los parlantes de su Peugeot 206 Quicksilver (que otro auto le cabe a este tipo?). Pero cuando algún seguidor de la primera hora indaga acerca de los conocimientos que tiene sobre la banda, no tiene idea de quien es Carca y mucho menos sabe de que le hablan cuando le hablan de Viva Satana. Cuantos son sus integrantes? No sabe. Infame, si, si, un verdadero Infame. A la par del fan de Babasónicos bien podría identificar al fan de Bersuit, otrora tarareador de “Mi caramelo”, “Un Pacto” y “Murguita del Sur”.

Lo mas triste, vergonzoso y sorprendente de todo esto, es que el fan de Miranda, al que le garpa LA 25, el new fumón y el Babasónico marketinero, son la misma persona. Conviven todos dentro de si, dependiendo de quien se encuentre en la cima del ranking.

Seguramente en los `80 hubiese tenido un TDK de 90` con la leyenda
De Todo Un Poco.

martes, 15 de julio de 2008

Tanto hablar del premio al remo...

Hoy salí temprano de trabajar por todo el lío que había en microcentro. Estuve toda la mañana a puro mail con Neutro porque no estábamos muy ocupados. Llegué, revisé los blogs actualizados en el transcurso de tiempo que me llevó llegar a mi casa, comí algo, contesté el último mail de Neutro (que también se había ido) y tipo 16.30 me acosté a dormir. Me desperté 20.30. Doy asco. En fin, me levanté, volví a revisar los blogs y me encontré con esto.

Hace 23 días que empezamos con este blog y tenemos un premio, nuestro primer premio!!!

En primer lugar debo decir que estamos completamente agradecidos por un reconocimiento de tal magnitud de parte de mi amiga bloggística que más cerca está de la histeria: Cookie. Gracias! Encima, aclaró que concedemos deseos, o sea que somos una especie de genios de lámparas o algo así, que bueno!

En segundo lugar, personalmente, quiero agradecer a mi amigo Neutro, con quién comparto el equipo y el premio, por seguirme la corriente cuando le propuse lo del blog aunque no le copaba mucho la idea. Gracias por alegrarme los días, por no dejarme trabajar acechándome con tus mails de dos líneas, por criticarme desde lo constructivo, por no dejarme hacerboludeces que me hacen mal y si dejarme hacer las otras, por alentarme cuando tengo días pésimos y por todo lo demás.

Ahora nos toca pasar la pelota a nosotros. Me tomo la atribución de premiarlos unilateralmente porque me autoproclamé laRRPP del equipo. El premio es al blog amigable, y los premiados son:

1. LG por Ciega a Citas, por todo.

2. Pablo por Chicas de los viernes y El Capitán de su calle, porque me encanta como escribe y porque es un bombón.

3. Ohmita por Estoy meditando, por transmitir todo tipo de emociones a través de sus palabras.

4. Pablo y Ganesha por Se terminó la joda 2.0, por estar TAN limados.

5. Ganesha por El desapego no es desamor, porque creo que está tan desquiciada como yo, y porque casi muero el día que leí este post.

6. Blus por No todo es verso, por describir cosas reales de una manera TAN particular.

7. Ramita por Ser yo, brillando, porque siempre me saca una sonrisa.

8. Capitana del espacio por sus historias, por no perder las esperanzas y creer que todo eso que parece perdido todavía puede volver.

9. Natita y Lulú por ¿¿Tan difícil es bajar la tabla??, por decir en pocas palabras grandes verdades del género masculino.

10. Gre, Veringuiis, Lady J, Francisco, Beren, Psicoloca y Mae, los chicos de Ciega a Citas, en quienes encontré compañía muchos días y todos somos parte de la horda de fieles que generó ese blog. La mayoría, al igual que nosotros, está empezando, pero sé que son amigables porque los conozco de antes, por eso el premio.

Una mención especial para el Sr. Bobero por El Bobero, porque es lo más y porque está demente. Hace muchos días que no puedo entrar a su blog y no sé si se fugó o que.

Y otra mención especial para los que hubiese premiado si Cookie no lo hubiese hecho: Valentín y Opinóloga Autorizada.

Me extendí un poco más de lo debido, no?

lunes, 14 de julio de 2008

Ni muy muy, ni tan tan

El otro día cuando leí el post de Neutro me acordé de lo mucho que he odiado la moda en varias ocasiones. La que más recuerdo es cuando busqué por todas partes un par de stilettos rojos para mi fiesta de egresados y no encontré porque en ese momento lo top era usar rosa chicle y verde manzana. Odié la fuckin’ moda y a los malditos que hacen zapatos.


Después de recordar esto, recapitulé y me di cuenta que los sigo odiando. Los odio porque hacen zapatos para gente que mide 1.50. Igual, más que a ellos, odio a los vendedores de zapatos. Voy a comprar, por ejemplo lo que ando buscando ahora, stilettos negros.

Desquiciada: Hola, qué tal? Estoy buscando stilettos negros...

Vendedor: Si, decime el número

D: Y... 40 o 41, depende de la horma.

V: CUARENTA??? (a los gritos, ya se enteró el mundo entero) No querida, y menos cuarenta y uno. Nosotros no trabajamos con números TAN grandes.

D: Ok.

En realidad, el final no siempre es ok. A veces me voy puteando en voz alta y a veces me quedo ahí a decirle a este hijo de puta que 40 no es un número TAN grande porque mido casi 1.80, si midiera 1.60 sería deforme, y si calzara 35 con mi 1.78 me caería, es tan simple como que no puedo mantener el equilibrio. Pero ellos no entienden, se quedan mirándome como si fuese algo de otro mundo... Tampoco es que calzo 50!!!

Imagínense que si no puedo conseguir stilettos negros, menos voy a conseguir zapatos rojos cuando el rojo “no se usa”.

Un problema similar al de los zapatos me ocurre con la ropa. Para que me entiendan les digo que soy algo así como una
chica de los viernes, ni peso 40 kilos y tengo 90-60-90, ni soy una masa amorfa de un millón de kilos. Entonces me voy a comprar un jean y me atiende una boluda que mide 1.40 y pesa 30 kilos. Me muestra los que tiene, le pido dos o tres y me empiezo a probar. ¿Vieron que a los vendedores les encanta chismear lo que te probas? Conmigo eso es un error porque no tengo ni un drama en decir “esto es horrible y está mal hecho”. Me pruebo.

V: Y “negri”, te va?

D: No, me queda corto

V: A veeer

Salgo del probador con cara de orto.
V: Pero no te queda corto, se usan así

D: ¿Capri?

V: Jaja, no! Que exagerada! Es que ya no tienen que llegar al piso

D: Ya sé, solamente quiero que me llegue el ruedo a los tobillos. Esto para largo es corto y para corto es largo

V: Ah, no sé, todos tienen el mismo largo

Eso no lo pude entender nunca. Todos los pantalones tiene el mismo largo. Mis amigas los acortan, yo estoy obligada a usarlos cortos.

Otra.

D: Hola, estoy buscando una remera así y asá

V: Te muestro

Y sacá remeras talle único.

D: No, esas me quedan chicas, es para mí la remera

V: No, no te quedan chicas, se estiran

D: Si, se estiran de ancho y se acortan. ¿Otras no tenés?

V: Vos probate esta vas a ver que te va a quedar re bien

D: No, eso no me anda, quedo prensada ahí adentro, después no puedo respirar. Además es para ir a trabajar. No puedo ir a trabajar con esto.

V: Haceme caaaaso.

D: No, me queda prensada. Mejor sigo buscando.

V: Si no tengo estas (saca unas de vieja y nada que ver con lo que pedí). Estas te tienen que andar.
D: Si, pero yo quiero así y asá

V: Ah, entonces no.

A veces me voy sin comprar nada y re caliente. Otras veces hago LO PEOR y termino comprándome cosas que nunca voy a usar. Yo sé que es un despropósito total hablar con esta gente porque su obligación es vender y obvio que no me van a decir que no me la compre porque me queda horrible. Hasta ahí todo bien. Pero aunque sea que se queden callados, que no mientan descaradamente.

Por eso no me gusta salir a comprarme ropa. Ya sé que odiar hace mal (como dice mi madre), pero acá estoy, odiando a todos como Luis D’Elía.

viernes, 11 de julio de 2008

La moda me incomoda

Mis 5 temas favoritos nunca estuvieron en un ranking. O bien pudieron estar en el “Ranking De Los Temas Que Nunca Vas A Escuchar Por Radio”. Nunca vi Matrix, ni Harry Potter, ni Arma Mortal, ni Duro de Matar, ni Piratas del Caribe. No escucho FM Hit, ni Pop Radio ni La 100. No se cual es el ultimo disco de David Bisbal ni me interesa saberlo. No paseo por youtube. Mi celular a duras penas sirve para llamar y tiene un paupérrimo reproductor de MP3. No quiero el ultimo, no me interesa que saque fotos, filme o me haga un pete. No uso Levi´s ni Bensimon. Nunca me corté el pelo como el que sale por TV. La única remera con una frase en italiano que tuve, me la regalaron y la cambié por una remera a rayas. Odio las zapatillas con resortes. Prefiero el asado, la pizza o los fideos antes que el sushi. No me desespera tomar Speed y mucho menos un New Age, los cambio por un vino, ferné o cerveza. Nunca tuve bicicleta playera. El tunning me parece medio cabeza. Nunca puse bajito a mi auto ni le puse brutos parlantes. Detesto a las motitos con stereo. Nunca pise una cama solar y me importa un carajo ponerme a tomar sol. No me subo al tren de Ginobilli, ni al de los Pumas ni al de Messi. Miro deporte y me gusta, pero no porque este de turno en la TV. Seguramente me exaspere en Agosto al leer “nuestros muchachos”, “nuestras representantes”, “nuestro Meolans” debido a la fiebre olímpica. Usé el pelo largo cuando ya no se usaba. Me dejo la barba aunque no sea fashion. Me importa un carajo la moda y me cago en seguir a la manada. No entiendo a todos los que para “pertenecer” necesitan de un peinado, un jean, una remera, un celular o saber el estribillo del último tema de Babasonicos.

Me di cuenta que la moda me incomoda, pero al resto no. Al resto les encanta la moda, mueren por la moda y son mas felices cuanto mas moda tienen encima. Quizás sea como el abuelo Simpson en que “hubo un tiempo en que estuve de onda, pero esa onda cambió y dejo de ser onda y ahora es otra la onda”.


Me estaré volviendo viejo? Me estaré volviendo aburrido? Me estaré volviendo un antitodo? O gran parte de la gente se estará volviendo demasiado pelotuda?

En fin, una reflexión por demás estupida. O no...

miércoles, 9 de julio de 2008

¿Nosotras gatafloras?


A pedido de
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No pretendo hacer una clasificación muy completa de los novios porque la verdad es que no he tenido muchos, pero traté de recordar los de mis amigas, los míos, los novios de otras con los que estuvimos nosotras, etc., etc., y entre todo, salió esto. Claro que dentro de cada especie hay infinitas variedades. Esto no es taxativo, es enunciativo.

El esclavo: Puse esclavo por no poner
boludo. Él es sumiso, nunca pero nunca te dice que no. Es de noche, hace - 30° C, hay 10 cm. de nieve y vos le decís “quiero un chocolate, estoy antojada”, y él seguro que se pone todos los abrigos que encuentre y va. Si señores, él va. Reconozco que es lindo sentirse mimada, pero tampoco la pavada. No está bueno ser una tirana que somete a la gente de esa manera. Ya sé, una es una hija de puta porque lo hace, PERO ÉL SE DEJA HACER. Eso no se puede contener, una vez que te envicias ya cagaste. Es como lo del gas paralizante que plantea Sofi.
Las
subespecies más comunes del esclavo son: el denso, el suicida potencial y el mudo.

El hijo de puta: Todavía no nos explicamos como mierda nos enganchamos a este. Es el
cagador por excelencia. Suele estar increíblemente bueno, o tiene algo que llama poderosamente la atención, pero nunca pasa desapercibido. Te ficha y ahí fuiste. Te empieza a engatuzar con sus tire y afloje, te histeriquea hasta que estás rendida a sus pies. Una vez que están de novio y todo parece marchar como una empalagosa novela de amor, viene el tornado. Él no es ni tan copado, ni tan inteligente, ni tan lindo, ni tan bueno, ni nada de lo que nos vendió y nosotras compramos a ciegas como idiotas. El hijo de puta no tiene problemas en conocer a tu familia porque es un cara de asfalto que le importa nada ir y chamuyarse a tu vieja con cualquier verso comprador o a tu viejo con “que buena carrera”, “que buen partido”, etc. No tiene equipos, no tiene marcas, es de lo que le convenga. A pesar de todo su esmero, algún miembro de la familia siempre te dice “ese chico no me gusta para vos”. Es un fuckin’ desatento que no te da bola, trata de mantenerte conforme y obvio que se garcha a todas las pendejastrolas e ingenuas que le revolotean alrededor. Y vos ahí, sin decidir si le pegas una patada en el orto o te resignas. Resignación NUNCA. Lo más común es que sea el primer o el segundo novio, después aprendemos a costa de mares de lágrimas y no les damos cabida.
Las
subcategorías del hijo de puta con las que nos topamos con más frecuencia son: los cagadores, los desinteresados y los que te dejan un (dos, tres) mes después de ponerse de novio.

El NOVIO: Él es un novio “socialmente aceptable”, teoricamente es el que todas queremos. Seguramente empezaron con un
histeriqueo sutil. Un amigo que deja de ser amigo puede ser de estos tranquilamente. No tiene ni un drama en conocer a tu familia, aunque sea tímido. Es muy probable que toda tu familia lo empiece a adorar como si fuese un Dios. Esto trae problemas cuando te querés deshacer de esta persona ya que recibís cero apoyo y comentarios del tipo “sos mala”, “pobre AAA”, “te merecés quedar sola por desaprovechar un chico tan bueno”, etc. (NdR: Lo sé por experiencia y tortura propias). Puede ser completamente impredecible o todo lo contrario. Depende de cada una si le echamos fly o le damos el visto bueno. Particularmente, soy muy activa y me altera la gente que hace siempre lo mismo y cuando le sugerís ideas para hacer cosas nuevas nada le viene bien. Conmigo, los predecibles y aburridos, no. Esta especie suele hacer concesiones, pero no regalos como el esclavo que no pide nada, este te da algo a cambio de otra cosa. Es el “hoy por mí, mañana por ti”. Un día te va a ir a comprar el chocolate que querés, la próxima te toca a vos. Es bueno, no boludo.
Dentro del novio podemos encontrar las
subcategorías mutadas de la versión esclavo: el denso que no solo te persigue sino que te reta, el suicida potencial que no solo tiene la tendencia sino que la usa cuando se pelean y como todos lo ven TAN bueno vos quedas como una hija de puta, el mudo que sí habla de vez en cuando y te da unos sermones que te dejan helada, y otros como el dulce, el amargo y el aburrido.

Y también está el que tiene la proporción justa de todo lo anterior, el normal… Y lo nombro porque supongo que en algún lugar debe estar, no porque lo haya encontrado.

Y todas, o la gran mayoría, MORIMOS POR EL HIJO DE PUTA, nuestro
nuncamasino. Ojo, no digo que nos guste ser tratadas como trapos de piso, pero creo que siempre necesitamos de este para valorar a los demás.

Como dije al principio, esta clasificación es general. Es muy complicado recorrer la variedad que nos ofrece el género.

BTW: Creo que todas vamos alternando entre todos, uno a uno:
1°) un hijo de puta, lloramos
desconsoladamente
2°) el esclavo, nos altera que sea tan
boludo
3°) el novio, a veces resulta, a veces no

Si no resulta, volvemos al hijo de puta. Y así sucesivamente por los siglos de los siglos.