El otro día cuando leí el post de Neutro me acordé de lo mucho que he odiado la moda en varias ocasiones. La que más recuerdo es cuando busqué por todas partes un par de stilettos rojos para mi fiesta de egresados y no encontré porque en ese momento lo top era usar rosa chicle y verde manzana. Odié la fuckin’ moda y a los malditos que hacen zapatos.
Después de recordar esto, recapitulé y me di cuenta que los sigo odiando. Los odio porque hacen zapatos para gente que mide 1.50. Igual, más que a ellos, odio a los vendedores de zapatos. Voy a comprar, por ejemplo lo que ando buscando ahora, stilettos negros.
Desquiciada: Hola, qué tal? Estoy buscando stilettos negros...
Vendedor: Si, decime el número
D: Y... 40 o 41, depende de la horma.
V: CUARENTA??? (a los gritos, ya se enteró el mundo entero) No querida, y menos cuarenta y uno. Nosotros no trabajamos con números TAN grandes.
D: Ok.
En realidad, el final no siempre es ok. A veces me voy puteando en voz alta y a veces me quedo ahí a decirle a este hijo de puta que 40 no es un número TAN grande porque mido casi 1.80, si midiera 1.60 sería deforme, y si calzara 35 con mi 1.78 me caería, es tan simple como que no puedo mantener el equilibrio. Pero ellos no entienden, se quedan mirándome como si fuese algo de otro mundo... Tampoco es que calzo 50!!!
Imagínense que si no puedo conseguir stilettos negros, menos voy a conseguir zapatos rojos cuando el rojo “no se usa”.
Un problema similar al de los zapatos me ocurre con la ropa. Para que me entiendan les digo que soy algo así como una chica de los viernes, ni peso 40 kilos y tengo 90-60-90, ni soy una masa amorfa de un millón de kilos. Entonces me voy a comprar un jean y me atiende una boluda que mide 1.40 y pesa 30 kilos. Me muestra los que tiene, le pido dos o tres y me empiezo a probar. ¿Vieron que a los vendedores les encanta chismear lo que te probas? Conmigo eso es un error porque no tengo ni un drama en decir “esto es horrible y está mal hecho”. Me pruebo.
V: Y “negri”, te va?
D: No, me queda corto
V: A veeer
Salgo del probador con cara de orto.
V: Pero no te queda corto, se usan así
D: ¿Capri?
V: Jaja, no! Que exagerada! Es que ya no tienen que llegar al piso
D: Ya sé, solamente quiero que me llegue el ruedo a los tobillos. Esto para largo es corto y para corto es largo
V: Ah, no sé, todos tienen el mismo largo
Eso no lo pude entender nunca. Todos los pantalones tiene el mismo largo. Mis amigas los acortan, yo estoy obligada a usarlos cortos.
Otra.
D: Hola, estoy buscando una remera así y asá
V: Te muestro
Y sacá remeras talle único.
D: No, esas me quedan chicas, es para mí la remera
V: No, no te quedan chicas, se estiran
D: Si, se estiran de ancho y se acortan. ¿Otras no tenés?
V: Vos probate esta vas a ver que te va a quedar re bien
D: No, eso no me anda, quedo prensada ahí adentro, después no puedo respirar. Además es para ir a trabajar. No puedo ir a trabajar con esto.
V: Haceme caaaaso.
D: No, me queda prensada. Mejor sigo buscando.
V: Si no tengo estas (saca unas de vieja y nada que ver con lo que pedí). Estas te tienen que andar.
D: Si, pero yo quiero así y asá
V: Ah, entonces no.
A veces me voy sin comprar nada y re caliente. Otras veces hago LO PEOR y termino comprándome cosas que nunca voy a usar. Yo sé que es un despropósito total hablar con esta gente porque su obligación es vender y obvio que no me van a decir que no me la compre porque me queda horrible. Hasta ahí todo bien. Pero aunque sea que se queden callados, que no mientan descaradamente.
Por eso no me gusta salir a comprarme ropa. Ya sé que odiar hace mal (como dice mi madre), pero acá estoy, odiando a todos como Luis D’Elía.
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