Estaba a punto de irme a casa, ya con mis labores cumplidas, pero como un impulso incontrolable, abrí un Word y acá estoy…
Y una noche se bajó el telón. Después de diez días durísimos, mi papá se murió. Así, sin demasiadas vueltas, un teléfono que suena y lo que no querés escuchar, lo escuchás. El alma se te va del cuerpo y sabés que cuando te vuelva, no va a ser la misma. La minima chispa de ilusión se apaga, no sin antes quemarte el corazón. Aunque bien, podría haber pasado diez días antes y hubiese sido bastante peor. Podría todo, haber concluido con un saludo intrascendente sin saber, obvio, que sería el último. Que al otro día ya no iba a estar. Pero por esas cosas de la vida (o de la muerte) tuve de regalo la posibilidad de decirle como nunca antes, que lo quería mucho. Diez veces en 22 años. Una tremenda cagada. Yo, un soberano pelotudo.
Masticando el circo patético de un velorio repleto de sinsentidos y el golpe de gracia de un entierro gris, empecé a caer en la cuenta de que eso que estaba pasando era la patada en el culo más grande que iba a recibir en mucho tiempo. Y así fue.
Hoy, casi dos años después, siento que todavía me duele el culo de esa patada que recibí. Me duele y no se que hacer para que me deje de doler. La única manera que encontré, es tapando el sol con mi dedo meñique (aclaro que es el meñique porque es el mas chiquito de los dedos y tapa menos), pero no es la solución. Se que no voy a durar mucho tiempo mas así. Me disfrazo a diario de cabeza de león, pero sin dudas que no llego ni a cola de ratón. Salgo pensando en comerme al mundo, pero me quedo en eso, en intenciones, no más. Soy una mentira caminando. Le miento a todos…me miento a mi mismo. Me río, no lloro, no me muestro débil, no me muestro vulnerable, no soy yo. Pero otra cosa no me sale hacer. En un primer momento, busqué el consuelo obvio, en que desde el cielo alguien está velando por mi, pero no creo que así sea (por qué será que el ser humano se cree lo suficientemente importante como para trascender y creer que existe algo mas después de morir? Por qué no se limita a vivir y considerar a la muerte como el final de la vida y no el principio de la eternidad?). Después pensé en hacer terapia, pero no me convence del todo, no lo considero una ayuda potable. No para mí. Pensé también en mandar todo a la mierda, barajar y dar de nuevo, buscar un poco de oxigeno. Pero no puedo, no estoy solo en esta vida. Así que acá estoy, dando vueltas como un trompo. Dos días bien, tres mal, uno masomenos y así voy pasando los días. Es una verdadera cagada. No estoy ni en un pozo depresivo, ni me quiero abstraer de todo, ni reniego de la vida, ni mucho menos. Todo lo contrario. Quiero dejar de pasar los días y empezar a vivir como hasta hace dos años. Quiero disfrutar de las cosas. Quiero empacharme el alma a diario. Me cansé de tener una silla de tres patas.
Hoy me siento así y tengo este espacio para hacer catarsis. No puedo compartir esta sensación con amigos, porque a nadie (por suerte!) se le murió su papá/mamá. Tampoco en casa, sería juntar al hambre con las ganas de comer y empeoraría las cosas. No sé si escribiendo este par de renglones voy a solucionar algo, pero por lo menos hoy, me voy a sentir más liviano. Un poco más liviano. Nada más. Dejo la oficina y me voy a casa un poquito mejor. No se…
0 martillazos:
Publicar un comentario en la entrada