viernes, 8 de agosto de 2008

No a la compra en cuotas

Como me olvidé los auriculares del celular en mi casa, no me quedó otra que hacer uso del cerebro durante los 35 minutos de viaje que separan mi casa del trabajo ante la falta de asientos que permitiesen una digna y placentera dormilona viajera. Así que sin razón alguna comencé a hilvanar libremente pensamientos hasta que llegué a esto:

Cuantas veces me han sorprendido situaciones insospechadas (o no tanto), que al común del género le podrían generar indefectiblemente una cierta incomodidad genital, por no decir un soberano dolor de huevos. Creo estar convencido que no hay nada mas frustrante y posteriormente desagradable y doloroso que la no concreción del acto sexual. No estoy hablando de no ponerla sin siquiera intentarlo, sino de estar a punto de y no llegar a hacerlo por el mas desopilante de los motivos. No hay cosa en la vida de un hombre que se le asemeje siquiera a la sensación que existe ante una intentona de garche frustrada. En este sentido, podríamos estar a la par de un dolor menstrual intenso o de un trabajo de parto de 6 horas mínimo (nunca podríamos confirmarlo, pero estoy casi segurito). Entonces acá se me plantea la inquietud. Hay necesidad de llegar al punto en que ese dolor tan agudo, fastidioso, incomodo, entro otros calificativos que bien le caben, se hace presente?

Creo que no. Pero no hay que analizar la punta del iceberg sino la superficie que se encuentra por debajo del agua. Así que aquí va mi podio de los motivos mas frecuentes por los cuales la sensación de convertirse en una olla a presión caminante se materializa. En primera instancia, es inevitable hablar del no garche debido a la falta de garantías. Resulta sumamente necesario hablar con el jefe del operativo y que el, nos garantice la seguridad del evento. Si las mismas no están dadas, se suspende el partido sin fecha reprogramada. Por eso es sumamente necesario pasar por donde se crea conveniente y aprovisionarse de un par (que a mi criterio, con uno alcanzaría eventualmente) de efectivos extras. A este motivo, lo pongo en primer lugar, porque como decían los amigos de Carlitos Tevez –Piola Vago Cumbia Band-, si hay triki-triki la ponés a lo pavote. Por mas que vayas a un museo, al supermercado o a la residencia donde cuidan de tu abuelo. Nunca se sabe donde se puede encontrar una chica dispuesta a entregar su dignidad ocasionalmente a un NN. El segundo puesto, a juzgar por mi experiencia, es el concerniente a la relación tiempo y espacio. Si las apuestas en bwin.com pagan 100 a 1 a que no se puede garchar en la puerta de la casa de tu chica (no necesariamente tiene que ser TU chica), decantase que no tiene sentido calentarse cual brasero de indigente en pleno invierno. No existe ni la mas remota chance de clavarle a tu chica un “cortito y de parado” en el pórtico de su hogar. Le siguen 58 a 1 las posibilidades de ponerla en Plaza Francia un domingo a las 17.30, así que, tampoco da para revolcarse como un hippie en el verde césped de Woodstock hasta reventar los calzones. Y estaban pagando al cierre de está edición 23 a 1 las relaciones en eventos de gran concurrencia. Es muy probable, que a ESE lugar mas tranquilo que tenés en mente proponer, te resulte imposible acceder justo en ese mismo momento. Así que las manitos al bolsillo y todos contentos (sobre todo los huevos). Un escalón mas abajo, podría hacer referencia a aquellas señoritas que no han incursionado el camino de la lujuria y desenfreno y te hacen tocar en suerte ser el encargado de tal tarea. Evidentemente solo por amor, se puede atravesar tal circunstancia. No existe ningún motivo por mas buena que esté, por tan buen culo que tenga, por buen par de tetas que cargue para quedar a merced de la voluntad, miedo e inseguridades de una chica de dichas condiciones. Si ella no entiende que su miedito se transforma en un calvario para mi, no hay porque entender que mis ganas atentan contra su miedito. Quiero ponerla no quiero ser psicoanalista. No puedo bailar al ritmo de su SI, NO, SI, NO, SI, NO.. Si ella sabe decir que no, bien yo podría saber decirle “Mira hermosa, si no te decidís a garchar, no me permitas tocarte las tetas, el culo y mucho menos te atrevas a quitarte la remera. Hay cosas que no se hacen en cuotas. Para todo lo demás existe MasterCard”.